Es apenas una coincidencia que este blog general, sobe temas de actualidad y todos aquellos asuntos que me sobrecogen, comience en Medellín y precisamente con la Asamblea del BID, una entidad tan controvertida.
Sobre todo porque Medellín parece una novia maquillada a la que enseguida le van a quitar el vestido y le van a lavar la cara. Es decir, quedará tal cual, con las enaguas al aire y los granos en la frente.
Medellín se ha deteriorado. Y este deterioro al parecer también coincide con la salida de Sergio Fajardo y la llegada -por fortuna- de Alonso Salazar. Suena raro. Pero era mejor Salazar con lo que vivimos, que Luis Pérez con sus arbitrariedades.
Muchas cosas indican que la guerra entre narcos está afectando a la ciudad y ha incrementado la inseguridad cotidiana. Muchos hablan de atracos, robos, violaciones, amenazas. Hay escuelas en los barrios altos, del oriente y del occidente, que cierran más temprano por la tarde por miedo a que a los alumnos o a los profes les pase alguna cosa. Hay instituciones educativas en las que no pueden aparecer los rectores o algunos profes trabajan amenazados. Hay jóvenes que tienen miedo de que los coja la noche en la calle.
Y las autoridades diciendo lo más fácil: que es una campaña para desprestigiar el gobierno. Que son las Farc sembrando el miedo. Jejeje. Nadie les cree.


