Archivos mensuales: Junio 2009

Se acaba de dar a conocer la lista de los títulos más impactantes y originales entre los programas de Caracol Televisión:
1. La telenovela basada en sin tetas no hay paraíso.
2. La telenovela basada en la telenovela basada en sin tetas no hay paraíso.
3. La telenovela basada en la telenovela basada en la telenovela sin tetas no hay paraíso.
4. La telenovela basada en la telenovela basada en la telenovela basada en la telenovela.
Ya tienen títulos hasta el 2012. Uf!

Esta semana escuché en la Emisora Cultural de la Universidad de Antioquia (FM) una de las metidas de pata más atrevidas y desconcertantes que haya oído. Entre 6 y 7 de la tarde transmitieron las canciones más representativas de Tracy Chapman. Hasta ahí perfecto. Pero todo el tiempo insistieron en que se trataba de la reconocida artista neoyorkina Carole King. Por favor!
Cómo puede suceder una equivocación de ese tamaño?

En Colombia mantenemos un régimen de espectáculos públicos que da lástima. Que retrasa al sector y agrede a los artistas de toda especie.
Los 19 trámites diferentes y el 79 por ciento de impuestos, hablan claro de una situación que no se puede llamar de otra manera: atraso.
Por eso surge de todas partes el apoyo a un proyecto de ley de espectáculos que ya fue aprobado en primer debate (de tres) en el Congreso.
En un resumen atrevido, esa nueva ley acabaría con gravámenes que no se cobran a otros sectores (como en ciencia y tecnología), dirigiría mejor los impuestos recaudados (pues se quedarían en el sector de la cultura), mejoraría la situación de los artistas de todas las modalidades y favorecería el crecimiento de las actividades culturales y de los espectáculos públicos en toda la nación.
Si quiere detalles, vaya a la página del Ministrio de Cultura, www.mincultura.gov.co

Primero. La casa donde vivió el maestro Fernando González, en Envigado, se llama Otraparte.
Segundo. Sus herederos decidieron hace unos años convertir aquella herencia familiar en un espacio para la cultura en el Área Metropilitana, con el apoyo entonces del Municipio.
Tercero. Ahora la administración actual de Envigado se resiste a entregarle a la Corporación Otraparte los recursos que necesita para su permanencia.
Cuarto. Incluso, ante la protesta de quienes trabajan en el proyecto, han amenazado con retirarles la casa del maestro.
Quinto. No podemos permitir que eso suceda. Quizás la administración de Envigado se interesa más en los desfiles de caballos y en oficinas varias, pero hay que presionarlos para que entreguen el presupuesto a Otraparte.
Sexto. Podemos firmar en favor del proyecto, para defenderlo. Basta ir a www.firmemos.es/apoyemos-a-otraparte

JaraEscucho en YouTube algunas de sus canciones, las más bellas para mi, después de mucho tiempo. Años quizás. Todo porque acabo de leer en El País, de Madrid, que se exhumaron ayer sus restos para saber cómo ha muerto de veras, cuánto lo martirizaron, según se cuenta, y de paso, investigar a sus asesinos para que vayan a la cárcel los últimos años de su vida.
El 11 de septiembre del 73 se lo llevaron los militares al estadio de Santiago, donde estaban reuniendo a los seguidores de Allende. Dicen que tomó la guitarra -le dejaron llevarla?- y entonó canciones que eran ya del dominio popular. Hasta que le cortaron los dedos a machete, parece. Y lo arrastraron. Y le dieron golpes. Y finalmente, un tiro en la sien. Aunque la autopsia “oficial” dice que recibió 45 balazos.
Eso es que que quiere la justicia chilena saber en detalle acerca de la atroz muerte de Víctor Jara.
La tanatóloga colombiana Alejandra Jiménez dirige el equipo de cientíificos.

TorturaQué nos queda.

Hacernos los tontos? Pensar qué no es con nosotros, que no es asunto nuestro? Seguir la vida cotidiana como si nada? Clamar una vez más al gobierno y a las autoridades para que atiendan con rigor y contudencia un problema de fondo que va mucho más allá de detenciones y condenas que solo aseguran el perfeccionamento en las técnicas del crimen?

El vil asesinato de la abogada Julieth Mejía lo deja a uno perplejo, y eso que vivimos en una ciudad -y un país- ahogada en el crimen, en toda clase de delitos. Quién puede entonces ahora ejercer una profesión cualquiera sin temer que lo manden matar por una falla, por perder un pleito o por ganarlo, por curar o no lograrlo, por decir o callar, por tener una deuda o porque le deban dinero, por ser testigo o por resultar familiar de una víctima o de un victimario?

Nada parece detenernos en esta caída libre al caos. Las autoridades investigan “casos individuales” para no aceptar que el asunto es general y de fondo; el gobierno se entretiene en debates políticos de conveniencia y en la guerra del odio; los legisladores se empeñan apenas en asegurar su permanencia en el congreso; los empresarios de todos los sectores miden la realidad en términos de productividad e ingresos; los educadores apenas tienen ojos para la página de calificaciones y en los métodos para disciplinar a los adolescentes; los padres se desentienden porque ya no tienen la autoridad dada antes por el autoritarismo o castigan con los recursos de la tortura medieval; la Iglesia apenas se persigna y echa palabras al viento, y los medios de comunicación se vuelven solo notarios de los acontecimietos.

Voces autorizadas lo han sostenido en todos los tonos. Aquí y allá. Por el mundo entero. En estos países emergentes, tercermundistas, proclives al crimen y a toda clase de corrupción, el Estado tiene qué atender con prioridad las necesidades básicas de los pobres, que son la mayoría de la población. Tiene qué ofrecer alternativas, oportunidades, educación y salud. De otra manera, tendremos qué permitir y aceptar, por ejemplo, que desde las cárceles -como centros de corrupción- se den las órdenes sobre la vida y la muerte. O salir corriendo.

La Corte Suprema condenó a Teodolindo Avendaño por recibir prebendas del Gobierno para ausentarse del Congreso y favorecer la aprobación de la reelección presidencial a cambio de prebendas. Y ordenó investigar a dos funcionarios medios: María Claudia Salgado y Juan David Ortega.
Y a estos quién les permitió actuar contra la ley? Se van a escapar los responsables de verdad?

FernandezFSe puede decir que los asistentes al Teatro Metropolitano disfrutamos en forma, anoche, el concierto de tango a la manera de la orquesta Fernández-Fierro, de Buenos Aires.
Pero no pocos quedaron frustrados. Quizás esperaban una presentación igual o semejante al estilo de la misma orquesta hace un poco más de cuatro años, cuando estuvieron por primera vez en Medellín, por demás una ciudad conservadora en estas y muchas otras cosas.
En esa ocasión Fernandez-Fierro renovaba el viejo tango, le daba espectacularidad, contundencia, e incluso humor. Hoy, el grupo se ha decidido por un tango contemporáneo a la manera y dentro de la herencia de Astor Piazzolla, y ese carácter es el que no les agrada a muchos adultos mayores, como se les llama ahora.
Los doce músicos, cuatro bandoneones, cuatro violines, un chelo, un contrabajo, un piano y un cantante -además bien jóvenes- nos entregaron en el Metropolitano unos tangos modernos, redondos, poderosos, que van mucho más allá de los tradicionales límites del salón. Memorable.