Toque de queda. Tres palabras que nos alteran el pulso a los colombianos. Sobre todo a los anteriores a la Constitución del 91, cuando los gobiernos disponían a su antojo de esta medida arbitraria, represiva y abominable, para castigar los excesos de los civiles -a su criterio conveniente- o para aplacar los reclamos justos de los olvidados.
Toque de queda en Medellín para los menores de 18 años, en ciertos barrios y zonas, para alejarlos del vicio, del robo, del crimen. Pero sobre todo para mejorar las estadísticas que obligatoriamente la Policía presenta a sus jefes y estos a sus otros jefes y estos al presidente. Si las cifras mejoran, a su turno se fortalece la percepción de los ciudadanos sobre el trabajo de las autoridades y sobre la seguridad. La estadística por encima de la realidad. La sensación de bienestar sobre el desajuste de la vida cotidiana.
Toque de queda más allá de lo imaginado. La Policía quiere combatir la prostitución infantil en el centro de Medellín con el tal toque. Una funcionaria explicó en la TV local, sin el menor asomo de inquietud, que en consecuencia los y las menores no podrán entrar solos a los hoteluchos donde se prostituyen a manos de adultos sin escrúpulos.
Me da pena y risa. Me da vergüenza.



Un Comentario
Antes de comentar el artículo, le quiero dar un corto saludo profe con la satisfacción de saber que está bien.
Respecto a su comentario referente al toque de queda estoy de acuerdo con su apreciación, la problemática social de nuestro país desborda, por obvias razones, la torpeza de nuestros gobernantes, quienes al final solo ven en la represión la única alternativa para instaurar el control.
Sin embargo, también pienso que en esto la sociedad realiza un papel protagonico que no se ha asumido de la mejor manera.
La realidad es lo que es no solo por la ineptitud de nuestros gobernantes, además es por nuestra pasividad y conformismo.
Un feliz día.