Carátulas a lo mediocre

Estoy por pensar que la mayoría de las editoriales colombianas se olvidaron de que los libros entran por los ojos. Por sus carátulas. Uno visita las librerías y se da cuenta de la diferencia de calidad entre las carátulas de editoriales de afuera y las nuestras. Y eso molesta. Nos tratan como a públicos de segunda.

No pueden decirnos ahora que el mercado es pobre y pequeño, y que por eso no pueden invertir en diseño. Que no deben aumentar los gastos. Con mayor razón habría qué ser atractivos, bellos y sugerentes.

Ni se les puede ocurrir que las carátulas colombianas obedecen al promedio del gusto nacional. De un supuesto mal gusto, marcado por lo viejo, lo mañé, lo cursi y lo kitsch. Ni por el carajo. Los que compramos libros -a veces, hay qué decirlo- notamos esas indignantes diferencias de gusto que nos hacen sentir maltratados.

Pero para que estas observaciones elementales no resulten gratuitas, veamos algunos ejemplos de libros colombianos recientes:

La audacia del poder

Jaime Bermúdez

Planeta.

Carátula apenas obvia. Vieja.

Confieso

 

Yidis Medina. Versión de Alejandro Villegas                                     

Ediciones B

Carátula mala. Fea.

 

 

 

 

Entre encajes y cadenas

Víctor Paz Otero

Villegas Editores

Horrorosa.

 

 

 

 

 

 

Mujeres libertadoras

Enrique Santos Molano

Planeta.

Fea. Vieja.

 

 

 

 

 

 

La muerte de Bola Triste

Juan Gossain

La Otra Orilla (Norma)

Mañé. Terrible.

 

 

 

 

 

 

 

El cartel de los sapos 2

Andrés López

Planeta.

 

Mala y fea

 

La pasión de Policarpa

Pedro Badrán                                                    

Grijalbo.

Sugerente. Bonita. Lograda.

 

El gran libro del Bicentenario

Varios autores                                                       

Planeta.

Terrible.

 

 

 

 

 

 

 

Como un bolero

Fernando Quiroz

Planeta.

Cursi. Antigua.