¿Oficio o profesión?

A propósito del Día del Periodista
Lo que vio la Corte Constitucional fue un ejercicio diario, frenético, ansioso, que logra, gracias a unas técnicas que pueden aprender muchos, unos resultados claros: transformación de acontecimientos en información puntual, organizada, legible, comprensible.
Lo que no pudo ver la Corte en su momento (y en especial el ex magistrado Carlos Gaviria) fue la pasión, la entrega, el compromiso. Pero lo más importante que se les escapó fue que la práctica cotidiana y sin freno de este oficio transforma la mente de las personas, las enriquece, les proporciona elementos para entender el mundo, su mundo, les aporta referentes y les permite -con distintas medidas- organizar el caos según su necesidad, según sus intereses. Y para esto se necesita profesionales a cabalidad.
El periodismo se ha ‘apoderado’ del mundo contemporáneo, ha armado y desarmado las mentes de las personas, conforma y deforma la percepción de las cosas, de lo cotidiano, de las fuerzas e intereses que mueven las naciones, los Estados y las personas.
Ese periodismo se encuentra hoy en crisis severa, revolcado, enfrentado a la desaparición si no se transforma, si no atiende los retos de internet y de lo digital, si no revisa a fondo la relación con los usuarios, con las comunidades, si no aclara su propósito, su función, su sentido. Y si no responde mejor y más éticamente a las necesidades complejas de hoy.
Y se necesita mucho más que una técnica y el dominio de un oficio para lograr un enfrentamiento exitoso con estos retos.